En esta primera reflexión, les comparto mis posturas respecto a qué significa para mí aprender y educar. Plantearse esta pregunta es (o debería ser) el punto de partida sobre el cual toda persona que trabaja en educación debería pensar. Aprender es caminar por la vida conociendo y descubriendo cosas nuevas, e incorporándolas al bagaje cultural propio. Educar es compartir con otras personas lo que vamos aprendiendo a lo largo de su vida. Desde mi punto de vista, aprender y educar están enlazadas, cual banda de Moebius.
Aprender: incorporar a nuestro ser lo que nos vamos encontrando durante nuestro transitar por la vida. Aprendemos a partir de pensamientos, de sensaciones, de emociones. Aprendemos con lecturas (de textos académico-científicos o bien, de textos literarios), con películas, poemas, canciones, pequeñas frases inspiradoras. Aprendemos en el contexto de conversación, de un paseo, de una clase, de una conferencia; de cualquier tipo de encuentro con informaciones que nos resulten atractivas, que antes no sabíamos o que ya conocíamos pero no recordábamos. Aprender es encontrarle un sentido o una conexión a algo, lo cual llega a convertirse en una lección.
Educar: compartir con otros seres nuestros aprendizajes. Al igual que con lo que aprendemos, podemos educar desde diversos lugares y bajo distintas formas. Dado que para mí el educar es compartir, educo cuando comparto lo que he aprendido, no desde la imposición ni la arrogancia (que lamentablemente están muy extendidas en la educación), sino con honestidad y pasión. Por eso inclusive yo prefiero hablar de "educar", y no de "enseñar" (considerando la visión de que enseñar es transmitir conocimiento).
Aprendemos y educamos en distintos espacios y a partir de múltiples tipos de experiencias. Evidentemente, ambas suceden tanto dentro como fuera de las aulas escolares. Es decir, aprender y educar no se restringen a los procesos formales de las instituciones educativas. Como mencionada, bien podemos aprender y educar simplemente con una conversación de café. De hecho, aprendemos y educamos más fuera del sistema escolar que en su interior, pues la vida nos ofrece constantemente una infinidad de posibilidades para tener experiencias que derivan en aprendizajes, tanto para mí como para las otras personas.
Aprender y educar forman una banda de Moebius, por la manera en que están interconectadas y también porque simbolizan el infinito. Si tenemos la apertura y disposición de hacerlo, las personas, los lugares, la naturaleza y sus seres están ahí para nuestro encuentro y para que tengamos intercambios que nos permitan crecer y nutrirnos mutuamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario